By Candelaria Ruiz Casas

Cambiar el mundo. Eso es algo con lo que muchos soñamos: hacer algo que deje un impacto, una huella que, por más pequeña, sea digna de ser recordada. No son ningún secreto los desafíos a los que nos enfrentamos día a día: desde la contaminación del agua, los problemas de cyber-seguridad hasta la crisis energética. Todos estos problemas suenan intimidantes, desafiantes y más importante, tan complicados que sólo los adultos podrían resolver. Pero eso no es verdad. La juventud de hoy en día posee las herramientas suficientes como para poder resolverlos e idear posibles soluciones o al menos mejorar la situación. Pero, ¿cuál es el problema? Uno puede tener todos los recursos del mundo, pero si no sabe cómo aprovecharlos, es lo mismo que no tener nada. Y al mismo tiempo, uno puede tener las habilidades y cualidades necesarias, pero sin una oportunidad que permita explorarlas y desarrollarlas, es imposible descubrir el potencial escondido.

“Uno puede tener todos los recursos del mundo, pero si no sabe cómo aprovecharlos, es lo mismo que no tener nada.”

Y de esto se trata FIRST Global, la competencia mundial de robótica más grande del mundo alguna vez celebrada, en la que casi todas las naciones, sin importar su economía, religión, política, y cualquier otra diferencia, se ven representadas al enviar un equipo nacional seleccionado que los identifique. Lo que hace a este mundial tan especial es su fin: inspirar a la juventud a que se una a STEM (Science, Technology, Engineering y Mathematics) para, todos juntos, poder resolver los problemas globales más preocupantes que nos acechan. Esto es logrado a través de una olimpíada donde alianzas de robots de distintos países cooperan para lograr un objetivo. La idea no es determinar cuál fue el mejor robot o qué país fue el más habilidoso, sino que a través de darle la oportunidad a cientos de jóvenes alrededor del mundo de participar de algo de esta magnitud, que en otras circunstancias les sería imposible. Se pueda develar su potencial, desarrollarles las habilidades que se encontraban escondidas, fomentar el trabajo en equipo y la ayuda mutua, y más importante, demostrar que por más joven que uno sea, es posible dejar una marca. Porque ya el hecho de involucrarse con la temática de cada año del juego (que es uno de los 14 grandes desafíos de la ingeniería de este siglo), animarse a construir un robot y competir, se convierte en una fuente de inspiración para miles de otras personas, grandes y chicos, que demuestra que las situaciones no tienen por qué ser determinantes.

Este año la temática es el impacto energético, tanto de las energías fósiles, como las renovables o aquellas más limpias. Desde el equipo argentino, que lo conformamos seis adolescentes de entre 15 y 17 años, nos venimos preparando hace tres semanas para construir un robot que pueda recoger cubos, levantar pequeños paneles cuadrados, girar una turbina de viento, entre otras cosas, para poder resolver el desafío del mundial de este año.

En los dos encuentros de los sábados que tuvimos hasta ahora, logramos muchos avances: empezamos a designar tareas y roles a cada miembro del equipo definiendo quiénes serían los especialistas del juego, las reglas y los encargados de las estrategias para sumar la mayor cantidad de puntos en el menor tiempo posible, quienes se encargarían de la programación, de la mecánica del armado, y quien sería el conductor de robot. Además, empezamos a diagramar y a idear cómo diseñar nuestro robot para que cumpla con las tareas del desafío (utilizando las partes del kit) hasta llevar a la realidad esos diseños y probar algunas partes mecánicas del robot, demostrando cómo muchas de nuestras ideas eran buenas y con gran potencial, mientras que descubrimos algunos obstáculos de algunos diseños. No obstante, los desafíos presentados hasta ahora pudimos resolverlos rápida y eficientemente gracias al trabajo en equipo y a la perseverancia y pasión de todos.

Cada vez más FIRST Global se está tornando en un desafío, por más complejo y demandante, no sólo más atractivo, apasionante y divertido, sino también en algo menos imposible de lograr. A medida que pasa el tiempo, estamos ganando más confianza en nuestras habilidades, permitiéndonos darnos cuenta que no todo es ciencia ficción, y que aquellas cosas que admirábamos o veíamos fascinados a través de la televisión o algún video, las estamos haciendo nosotros. Estamos cumpliendo un sueño y al mismo tiempo, contribuyendo para un mundo mejor.  


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